Las PYMES: El mercado global está más cerca que nunca


Sergio Hernández
CEO de CIAL Dun & Bradstreet MéxicoAlto directivo con más de 25 años de experiencia al frente de empresas de servicios financieros de rápido crecimiento en México y América Latina. Sólida trayectoria como director general, en la que ha logrado un crecimiento transformador, ha llevado a cabo reestructuraciones complejas y ha impulsado cambios tecnológicos a gran escala en los ámbitos de la financiación basada en activos, el seguro de crédito comercial, el análisis de datos y la banca corporativa.
LinkedInSi hablamos del corazón de la economía mexicana, inevitablemente tenemos que hablar de sus pequeñas y medianas empresas (PYMES).
Esto no es solo un cliché retórico. Los datos del INEGI y organizaciones como Concanaco Servytur nos recuerdan constantemente que las PYMES representan el 99.8% del tejido empresarial del país, y su dinamismo impacta directamente el 60.1% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional.
Más aún, si echamos un vistazo más cercano a las unidades económicas clasificadas como microempresas, descubrimos que no solo emplean al 41.5% de la fuerza laboral, sino que las mujeres representan el 50.5% de su personal. Estas compañías son, por lo tanto, el verdadero motor que impulsa a México hacia adelante.
El paradoja de la resiliencia
Sin embargo, la magnitud de su relevancia contrasta con la complejidad de sus desafíos actuales. La situación de la PYME mexicana promedio refleja una paradoja inquietante: son extraordinariamente resilientes, pero vulnerables en su gestión interna.
El Estudio de Digitalización de PYMES más reciente, desarrollado por Concanaco Servytur, revela un hecho importante sobre su madurez operacional: solo el 30.9% de las empresas del país utiliza consistentemente datos para tomar decisiones estratégicas.
Esta falta de una cultura basada en información analítica tiene un costo inmediato; no es casualidad que el 38.7% de las empresas hayan reportado falta de rentabilidad durante el año pasado.
Pero los desafíos que observamos hoy no se limitan a este problema. La barrera real que impide que estas organizaciones avancen hacia una transformación que asegure su supervivencia es el factor humano.
Entre los empresarios, el 38.5% reconoce que el principal obstáculo para la digitalización es la falta de conocimiento o capacitación en sus equipos para adoptar nuevas herramientas, superando incluso la barrera del presupuesto o los recursos financieros para invertir en tecnología (37%).
Por lo tanto, ahora existe una necesidad urgente de madurez: las PYMES necesitan herramientas, pero sobretodo, están pidiendo capacitación (39.6%) y orientación personalizada (34.8%) para saber cómo utilizarlas en su beneficio.
Oportunidades por delante
A pesar de este panorama desafiante, el entorno actual abre una ventana de oportunidad sin precedentes para las pequeñas y medianas empresas.
Aquellas que logren liberarse de la inercia de la gestión tradicional pueden experimentar un salto cuántico. Esencialmente, las PYMES ya no pueden conformarse con el mercado cautivo que ya tienen.
Limitar su alcance empresarial a entornos locales o regionales, como lo hacían antes, es simplemente ignorar que el mapa del comercio global se está redibujando justo en nuestra puerta.
Los fenómenos del nearshoring y la intensa integración económica de América del Norte han generado movimientos en las cadenas de suministro regionales como nunca antes, impulsando a las corporaciones globales a buscar proveedores confiables, ágiles y, lo más importante, cercanos.
Para las PYMES mexicanas, esto ha significado una posibilidad real y presente de unirse a los flujos del comercio internacional.
Pero este tren no esperará a quienes no estén listos. Las empresas deben prepararse ahora más que nunca para profesionalizar sus estructuras y aceptar que competir a nivel global requiere adoptar las reglas del juego global.
Estándares: La clave para la confianza y el crecimiento
¿Cómo entonces pueden las PYMES acceder a estas grandes cadenas de suministro en América del Norte y más allá? La clave ya no es solo la proximidad geográfica, sino la validación.
Una PYME puede tener un producto extraordinario o un servicio impecable, pero si carece de estándares globales que demuestren sus capacidades de forma estandarizada a un comprador en Nueva York, Detroit o Toronto, simplemente permanecerá invisible.
Para las corporaciones internacionales, la selección de proveedores ya no es solo una negociación de precios. En el entorno actual de alta volatilidad regulatoria y operacional, saber exactamente con quién estás haciendo negocios es una prioridad crítica para la supervivencia.
Por eso las corporaciones multinacionales exigen estándares validados por terceros para proteger sus operaciones, mitigar riesgos financieros y salvaguardar sus cadenas de suministro contra el fraude o el incumplimiento que podría paralizar las líneas de producción.
Además, la reputación corporativa y el cumplimiento de los criterios ESG (ambiental, social y de gobierno corporativo) ahora son innegociables.
Un eslabón débil o sin verificación en la cadena puede destruir el valor de una marca global en cuestión de horas. Al exigir estándares internacionales, los grandes compradores evitan procesos burocráticos internos y garantizan la debida diligencia inmediata.
Es aquí donde las herramientas de identidad empresarial, como el Número D-U-N-S de CIAL Dun & Bradstreet, adquieren un valor estratégico fundamental.
Tener estándares de esta naturaleza facilita la validación de información financiera y comercial de las empresas, incluyendo PYMES, mediante su cotejo con agencias e instituciones en todo el mundo.
También puede agilizar solicitudes de crédito o financiamiento con bancos internacionales, consolidar historial comercial y, crucialmente, permitir que las empresas participen en licitaciones para contratos corporativos importantes.
Para las PYMES, atreverse a adoptar estos estándares globales es la clave para desbloquear un crecimiento continuo que no quede estancado dentro de los límites del mercado local. Es el mecanismo que nivela el terreno de juego, permitiendo que una empresa mediana mexicana demuestre el mismo nivel de transparencia, solidez y confiabilidad que cualquier competidor internacional.
El mercado global está más cerca que nunca, pero requiere audacia operacional. Es tiempo de que nuestras pequeñas y medianas empresas finalmente den este paso.
Nuestra base de datos de 60 millones de empresas en América Latina nos permite proporcionarle materiales ricos y actualizados sobre el mercado.




